Pura y Limpia del Postigo | Los Orígenes
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Los Orígenes de la Hermandad

Como la gran mayoría de las antiguas Hermandades y Cofradías, los orígenes de la Hermandad de la Pura y Limpia Concepción del Postigo del Aceite, se pierden en la memoria del tiempo, no tanto por la desaparición de los archivos, sino por la falta de ellos; y esto debido a que, al igual que otras muchas, la devoción a la Virgen Inmaculada del Postigo, debió surgir espontáneamente entre los hombres y mujeres del barrio, que impregnados del Espíritu mariano, y en especial concepcionista de la ciudad, deciden un día institucionalizar y encauzar esta devoción a través de una Hermandad.

 

En el caso de la Hermandad del Postigo, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el origen de la devoción fue una pintura de la Virgen María que, inserta en un retablo, fue colocada por la piedad popular en este lugar de paso y entrada en la ciudad. De dicho simulacro, es posible que sea fiel reflejo el grabado con que comienza una sentencia del Real Consejo impresa en Madrid en 1633 por la viuda de Juan González, en la cual se resuelve el pleito seguido por los “Diputados de la puerta del Azeyte de la ciudad de Sevilla: Cuyo derecho defiende el señor Fiscal con el Convento y Frayles de San Miguel de los Angeles de Sanlúcar la Mayor, de la Orden de S. Gerónimo” sobre la exención de los compradores del aceite de dicho Convento del pago de la mitad de la alcabala.

 

Dicho grabado nos muestra una imagen de la Virgen orlada por ráfaga y siguiendo los modelos iconográficos predominantes en la ciudad a fines del siglo XVI, especialmente en la túnica y manto, con pliegues rectos y recogidos en los brazos, las manos juntas y sin Niño. La cabeza queda enmarcada por un velo en forma de arco, y gira levemente hacia la izquierda. La Virgen no lleva atributos por sí misma, sino que todos ellos se distribuyen alrededor de la composición, siguiendo igualmente la tónica imperante en la época descrita y la teoría mariológica impuesta por la Letanía Lauretana. Así, coronada por el Espíritu Santo, se desarrollan a ambos lados de la imagen los símbolos iconográficos de su Pureza y Sabiduría, la fuente, el pozo, el espejo, la luna, el sol, etc. A sus pies, los símbolos apocalípticos del dragón y la luna.

 

¿Quiere decir esto, que en los s. XVI y XVII, o al menos en 1633 ya existía una Corporación que daba culto a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora?. No, en absoluto podemos afirmar esto; pero sí nos indica que ya existían los gérmenes de lo que andando el tiempo sería Hermandad de la Pura y Limpia del Postigo del Aceite.