Pura y Limpia del Postigo | Hacia un nuevo esplendor
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S. XX: Hacia un nuevo esplendor

Y es así como irremediablemente, desemboca la Hermandad en esta última etapa; el siglo XX, verdadero culmen de las Hermandades y Cofradías de Sevilla, y por ende de esta Corporación de la Pura y Limpia del Postigo.

 

La línea ascendente en el culto comienza en los años veinte; reuniéndose el Cabildo, en esta década, en la Capilla del Rosario de la calle Dos de Mayo, propiedad de la Hermandad de dicha titular, actualmente fusionada con la Hermandad de las Aguas.

 

Entre las tradiciones que existían y más tarde dejaron de celebrarse a través de los años era la Velada de la Inmaculada que se celebraba en el Barrio. En dicha fiesta se instalaba   una tómbola que cedía el Ayuntamiento y la Hermandad a su vez cedía unos locales a la referida corporación municipal.

 

Hacia el año 1924, se logra estabilizar el presupuesto, según se desprende de los libros de actas, lo que sin duda contribuyó igualmente a estabilizar la Hermandad, pues ya en 1925 se lanza a restaurar la Capilla y algunos enseres, notándose un entusiasmo entre los hermanos, que no reconocemos en los documentos desde tiempo atrás.

 

Por primera vez, en 1927, encontramos referencia al Besamanos de Nuestra Señora, que se efectuaba en la mañana del 4 de diciembre. En ese mismo año se aprobarían nuevas Reglas, más amplias que las antiguas.

 

Las dificultades por las que atraviesa la nación, entre 1931 y 1936, afectan nuevamente a la Hermandad, que languidece durante este periodo. Pero la semilla era ya demasiado fuerte para no germinar y en 1939, el 25 de mayo se reorganiza la Corporación. Tan acendrada era ya la devoción, que aún sin Junta de Gobierno durante todos estos años, y según consta en el Acta de reorganización “no le han faltado a la Señora sus cultos anuales”.

 

Ese mismo año, se celebraría Triduo, Función y Besamanos, en la Capilla del Rosario, aunque la Virgen no sale en procesión por no estar acabado el nuevo paso que se estaba construyendo. Clara señal del aumento de importancia que va adquiriendo la Hermandad, es la rápida subida de los ingresos, que en 1940 ya son de 116 pesetas con 25 céntimos.

 

En estos dos años, los hermanos se vuelcan en colaborar con la Hermandad, pero algunas desavenencias y abusos, harán que don Antonio Lorán Fernández, a la sazón Párroco del Sagrario y Canónigo de la S.I.C., nombre una Comisión de reorganización, disolviendo la Junta existente.

 

Hay que hacer notar, que en este momento, es cuando definitivamente la Hermandad tomará impulso, y aún con muchas dificultades para hacerse cargo de los enseres e incluso de la misma Imagen Titular, esta Comisión, que se convertiría más tarde en Junta canónicamente aprobada, llevará a la Corporación a los logros de la actualidad, con una línea clara de amor a la Santísima Virgen.

 

Es de destacar también, la fuerte personalidad de don Antonio Lorán Fernández, hombre humilde, pero a la vez con una gran capacidad organizadora y una gran fe en el potencial pastoral y evangelizador de las Hermandades y Cofradías en Andalucía, que le llevó a ser motor de numerosas de estas Corporaciones.

 

La primera Junta salida de las elecciones celebradas en 1942, quedaría formada por don Luis Ybarra Medina como Hermano Mayor; don Juan Castro Nocera, Teniente de Hermano Mayor; don Eduardo Gómez Herrera, mayordomo; don Manuel Capote Mancera, secretario; don Antonio Jiménez Fernández, secretario; y don Fernando Casas Camacho, don Simón Loizaga y don Alfonso de la Serna, diputados.

 

En 1943, se forma Comisión para redactar nuevas Reglas y se dispone todo lo preciso para continuar con los cultos; los ingresos aumentan considerablemente (681 pesetas); los cultos han pasado a celebrarse en la Parroquia del Sagrario, y a continuar las actuaciones en orden a mejorar el patrimonio de la Hermandad; así, se dora el paso tallado por el maestro Salvador Domínguez Gordillo, se arregla la campana de la Capilla y se compran candelabros nuevos.

 

En 1945, se celebraría por primera vez Novena a la Titular a propuesta del Sr. Cura Párroco del Sagrario, don Manuel Milla Pérez.

 

Sin embargo, este auge no sería completo, pues a pesar de que la Hermandad realiza todas sus actividades con plena normalidad, no tendrá aprobadas nuevas Reglas hasta 1960.

 

Y a partir de esta fecha, ya sí podemos decir, que la Hermandad de la Pura y Limpia Concepción del Postigo del Aceite, después de pasar por los numerosos trances que hemos estudiado, llega, si no a los esplendores de 1761 (impensables en la actualidad), sí a una línea de actuación perfectamente encuadrable entre las más rectas de las Hermandades de Sevilla.

 

Si bien el 9 de mayo de 1954, la Virgen había participado en la Solemne Procesión conmemorativa del Centenario del Dogma de la Inmaculada, y posteriormente realiza igualmente este acto de culto varios años, no será precisamente éste uno de los cultos estimados por la Hermandad, y ello porque desde estos instantes de profunda reorganización, se entiende que el Culto público que se venera a la Virgen debe ser constante, abierto al público en su tránsito por el Postigo. Fieles a esta decisión, en 1959 se coloca la reja actual de entrada a la Capilla, que sustituye a un portalón de madera, y que definitivamente entrega a la Virgen a la contemplación del pueblo de Sevilla.

 

Igualmente se intensifican los Cultos internos, con amplia participación de hermanos, celebrándose durante algunos años en la cercana Capilla de la Carretería, y más tarde en la Parroquia del Sagrario y el Monasterio de la Encarnación de las Madres Agustinas Concepcionistas. De entre éstos, se celebra Salve Solemne todos los sábados del mes de mayo, Misa rezada todos los días 8 de cada mes, y por supuesto, la Solemne Novena, que durante algunos años pasa a ser Triduo, y durante otros Octava.

 

Otra de las características que se pone de manifiesto es la activa participación de la Hermandad en las labores de caridad. En 1959, el Hermano Mayor propone que los ingresos de la Hermandad se dividan en cuatro partes, dedicando dos de ellas a los cultos y las otras dos repartidas por igual en obras de caridad de la Hermandad y de la parroquia; y en 1961 se acuerda que debido a las terribles inundaciones padecidas por la ciudad, se celebren los cultos de diciembre de la manera más humilde posible, y que la diferencia con los gastos del año anterior sea entregada a los damnificados.

 

Un hecho más que pone de manifiesto el carácter de la Hermandad en esta nueva época, es el verdadero culto demostrado a la Inmaculada Concepción de la Virgen, por encima de imágenes concretas, aunque naturalmente profesando especial cariño a la pequeña imagen del Postigo. Así la misa matutina de los días 8 de cada mes se celebra durante algunos años en la catedral, ante la “Cieguecita”, y otros, en la parroquia del Sagrario, ante la imagen de la Inmaculada que Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, de la Hermandad de la Carretería, lleva en la delantera de su palio.

 

Especial solemnidad revistieron los Cultos de 1962, celebrados en la Capilla de la Carretería, y tras los cuales se trasladó la Imagen a la Capilla del Postigo, rezándose los Misterios del Santo Rosario, que fueron cantado por el Coro de Campanilleros de la vecina localidad de Bormujos, siendo el siguiente itinerario, Varflora, Pavía, Dos de Mayo, Temprado, Santander, Adolfo Rodríguez Jurado, Santo Tomás, Plaza del Triunfo (donde se canta la Salve Regina y las Coplas de Miguel del Cid, ante el monumento a la Inmaculada), Fray Ceferino González, Avda. Queipo de Llano, Almirantazgo y Arco del Postigo, entonándose Salve a la llegada de la Virgen, y cantándose diversos motetes por una Coral.

 

A mediados de los sesenta participaría intensamente la Hermandad de las convivencias y actos celebrados por la Comisión de Hermandades de Gloria del Consejo General de Hermandades y Cofradías, y en general de todos los actos religiosos organizados en la ciudad, muestra de la cual fue la participación de la imagen en un altar portátil instalado en 1966 en el itinerario de la procesión del Corpus Christi, concretamente en la entonces denominada Avda. de José Antonio Primo de Rivera, hoy de la Constitución, organizado conjuntamente con la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena.

 

El patrimonio de la Hermandad, se vería igualmente incrementado en esta época, realizando estandarte y restaurándose la Capilla, bajo proyecto del arquitecto don Antonio Delgado Roig.

 

En la década de los sesenta se intensifican y estabilizan los cultos, celebrándose anualmente la novena, salve con participación del pueblo de Sevilla en la víspera del 8 de diciembre, besamanos ese mismo día, y misas de Reglas. Desde finales de esta década se establece realizar un Acto de Exaltación a la Inmaculada Concepción como clausura del mariano mes de mayo y en conmemoración de la inclusión de mariana en el título de la Ciudad, iniciándose en el Patio de los Naranjos de la Catedral Sevillana. Este acto continuó celebrándose en distintos lugares, tales como la Parroquia del Sagrario de la S.I.C., la Plaza de Santa Marta y desde el año 2002 en la Plaza del Cabildo.

 

El día 3 de mayo de 1985 la Imagen de la Pura y Limpia Concepción del Postigo del Aceite preside el Pregón de las Glorias que se celebra en su XVII edición en la Parroquia del Divino Salvador, ocupando la Sagrada Imagen lugar preferente en el Altar Mayor de dicha Parroquia. El Pregón fue pronunciado por nuestro hermano don Fernando Caro Romero Méndez, presidió el acto el Sr. Arzobispo de Sevilla Don Carlos Amigo, el Sr. Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, nuestro hermano don José Carlos Campos Camacho y el Sr. Cura Párroco del Divino Salvador, don Manuel Trigo Campos. La Imagen retornó en andas esa misma noche a su Capilla del Postigo del Aceite, acompañada por hermanos y devotos rezando el Santo Rosario.

 

El 13 de junio de 1993, con motivo de la celebración en la Ciudad de Sevilla del XLV Congreso Eucarístico Internacional, a petición del Arzobispado, estuvo presente en la Statio Orbis, presidida por S.S. el Papa Juan Pablo II, esta singular Imagen de la Virgen María, como expresión de la devoción y amor entrañable de toda la Diócesis de Sevilla a la Bendita Madre de Dios y Madre Nuestra. Ante Ella oró de rodillas el Sumo Pontífice, quien reconocía así, en cierta manera, ante todo el orbe cristiano esta expresión de la fe del pueblo sevillano; la devoción y el amor hacia la Inmaculada Virgen María. El regreso de la Imagen desde el Barrio de los Remedios se efectúa en procesión que parte desde la Iglesia de los Padres Blancos a la Capilla de la Carretería.

 

El 22 de junio del año 2000, la Venerada Imagen preside nuevamente y en el mismo lugar que lo hiciera en el año 1966, un altar en la festividad del Corpus Christi, este montaje es organizado por las Hermandades de Gloria de la Ciudad.